Queridos seguidores, vengo con un libro muy especial que voy a considerar uno de las mejores lecturas de mayo. Se titula "No me dejes (Ne me quitte pas)" y su autor es Màxim Huerta, muy conocido por otros títulos igual de interesantes. La edición del mismo es preciosa y muy cuidada, algo esencial para disfrutar de esta lectura tan poética. Esto es gracias a la Editorial Espasa. Pero, no quiero adelantar nada aún, podéis leer mis impresiones justo debajo.


¿Por qué decidí leer este libro? En la sinopsis del libro se nos adelanta que la historia va a girar entorno a una floristería. Además, un tal Dominique Brulé se adentra en ella cada noche para, con los ojos cerrados, sentir que se comunica con las flores. Esto huele a París y a petunias. ¿A vosotros no? Creo que esta enigmática escena impulsa al lector a conocer el significado que entraña el título de este libro "No me dejes".

¿Cómo es la lectura de "No me dejes"? Para mí esta obra instala su argumento en la vida de los personajes, es decir, la trama no tiene carácter por sí sola, sino que consiste en ir conociendo la evolución de cada uno de ellos. El narrador va intercalando las rutinas, pensamientos y sentimientos de un puñado de protagonistas que darán luz a nuestro libro: Violeta, Dominique, Mercedes y Matilde. Dominique es dueño de una floristería en el centro de París; Mercedes y Tilde son dos emigrantes españolas, de edad avanzada como Dominique, que han convivido gran parte de su vida juntas en la capital francesa; y Violeta, es una joven inocente que ha llegado a la ciudad buscando una nueva vida. Todos llegaron a París huyendo, de alguna manera, de su propio corazón.


Es un texto costumbrista que se encarga de relatar el ambiente parisino y el devenir de sus protagonistas. Habla de la rutina de las cosas, y entre ellas, de la costumbre del amor (porque se haya o no cruzado uno con él, está siempre presente en los deseos y miedos de las personas). He aquí nuestro punto de partida. Màxim ha escrito un libro de amores maduros, cocinados a fuego lento.


Todo converge en la floristería, como si fuese el corazón de la historia. Y es que toda historia de amor o dolor, debe tener un corazón que reconstruir o romper. Allí aprenderemos la retórica de la naturaleza, la metáfora de la belleza o la cualidad de lo marchito. Todo entre líneas. Por otro lado, estaremos rodeados de escenarios sumamente poéticos, acordes con la propia prosa del autor. Este autor establece constantemente interacciones con el lector, a modo de conversaciones con nuestra persona y además, llena el texto de guiños a otros referentes literarios, musicales o culturales. Lo cual personalmente, me ha permitido aprender mucho, anotar títulos que desconocía y leerte, querido Màxim, al ritmo de Le Temps Des Cerises.


A medida que transcurre la historia, revolotea la magia. A veces el narrador nos cuenta que suena la campanita de la tienda de flores y tienes el presentimiento de que algo bueno va a ocurrir. Tienes el mismo presentimiento que los personajes. Porque esto es lo más emocionante. Eres parte de esta novela, pues todo lo que en ella ocurre a ti te trastoca con la misma intensidad: se puede instalar en tus entrañas una inquietante incertidumbre o una semilla de alegría a punto de crecer. Cuando ocurren las situaciones no es que te metas en el papel, es que eres atravesado por ese papel. Y hay muchas experiencias, pues nuestros cuatro protagonistas tienen su pasado y sobre todo su presente, así que esto les llevará a afrontar el juego de vida y dolor (al que ya se hace referencia en el libro) intercalando la tímida y frágil seguridad de la vejez con la audaz y temerosa inseguridad de la juventud. 


Al final nada se desenlaza, sino que se teje por fin el mosaico de vidas que hemos estado conociendo durante toda la obra. La sensación es agridulce, y personalmente, hacía mucho tiempo que no leía finales de esos que te aprietan el corazón y te erizan la piel, a la vez que te empujan a vivir con una sensación de nostalgia por todas esas cosas que, no es que hayas perdido, sino que puedes perder (si no te das prisa en ser feliz aquí y ahora). Y no, no es un final triste. Es un final punzante, como la espina de una rosa. Pero merece la pena ese arañazo por una flor de tal elegancia. Como esta historia, queridos amigos. 


¿Volvería a leer otro libro de Màxim Huertas? Tengo que confesaros algo. No soy asidua a leer historias de amor y menos historias ambientadas en París. Además, cuanto más "adulto" sea este amor, y cuyos protagonistas más avanzados en edad, me alejo por la calle principal. Sin embargo, este autor tiene una forma de escribir que te acaricia. Y esto sí lo adoro, me gusta quienes gritan con metáforas los silencios de la vida. Porque nos hacen soñar. Así que estoy esperando leer las siguientes novelas:


 ¡Quiero saber vuestra opinión! ¿Conocíais al autor? ¿Os gusta este tipo de género? ¿Estáis deseando leer "Ne me quitte pas"?

La Reina Lectora