miércoles, 1 de abril de 2020

«Otra vez a tu lado», de Paloma Pérez, para no criticar a las novelas de amor.

Chico es policía. Y guapo. Y ligón. Chica también es policía. Y guapa. Y muy fría. Chico y chica acaban juntos en la misma investigación. Pero lo que chico no sabe es que chica ya le conoce de años atrás y... Le odia. Pero, sobre todo, odia volver otra vez a su lado. ¿Por qué?

Novela de amor

POR QUÉ SE CRITICA A LA NOVELA ROMÁNTICA


He querido comenzar este artículo hablando de «chica que conoce a chico» (y en este caso va en serio) para hacer un experimento. ¿Has pensado que estabas, de nuevo, ante la típica historia de amor? Otra vez a tu lado puede parecer la típica historia de amor, y, sinceramente, no pasa nada (No le pasó nada por ejemplo a Scarlett Butler en el Premio 2019 de Amazon con Dime que soy yo). Me resulta muy curioso cómo lanzamos cierto bufido mental cuando leemos el argumento de una novela romántica porque es «lo típico». ¿Lo hacemos acaso con los thrillers (como Escrito en el agua de Paula Hawkins) o las novelas históricas (como El legado de los Cohen de Gema Marín)? Porque, creedme, también son típicas (en el buen sentido). Todos los géneros tienen unos elementos básicos que nos ayudan a clasificarlos. Se supone que en eso consiste el juego.

Paloma Pérez es una escritora estupenda de novela romántica y en sus argumentos vamos a reconocer las características básicas del género. ¿También el final feliz? Con respecto a esto no puedo adelantaros nada. Pero, a pesar de los años que ya recaen sobre la ficción romántica, esta sigue siendo uno de los géneros más criticados, y habría que reflexionar por qué. Según argumentó la escritora Florencia Bonelli podría ser bien por lo cursi o bien porque las últimas novelas representan una pérdida de valores amorosos con sus infidelidades y otras premisas sexuales.

El caso es que criticamos la novela romántica, y, a la vez, no dejamos de demandarla. ¿Qué nos pasa?

NOVELAS ROMÁNTICAS EXIGENTES


La novela romántica se define, según la RAE, como una variedad de relato novelesco, cultivado en época moderna, con personajes y ambientes muy convencionales, en el cual se narran las vicisitudes de dos enamorados cuyo amor triunfa frente a la adversidad. Y, en mi opinión, esta definición va quedando poco a poco obsoleta (como mucho le pega a Deseos de Jude Deveraux -y ni si quiera-).

Los lectores de romántica cada vez exigen planteamiento más arriesgados y diferentes, aunque siempre que la relación amorosa siga siendo el eje central de la trama. 

En este sentido, Paloma ha incluido, sin que estorbe a la historia de amor principal, elementos policiacos que amenizan la lectura. Víctor y Noemí son agentes de policías a los cuales se les ha encargado una importante investigación para capturar a un peligroso traficante internacional. Esta pequeña subtrama detona aventuras y momentos de tensión, así como algún que otro susto, que acompañan y contextualizan perfectamente al romance entre los protagonistas. 

En segundo lugar, la autora ha establecido un juego interesantísimo para el lector: Noemí, la protagonista femenina, sabe quién es Víctor y sabe por qué le odia. Víctor, el protagonista masculino, no sabe quién es Noemí y ni por qué ella le odia. Pero ambos se van enamorando. 

¿CHICO MALO Y CHICA BUENA?


Justo charlaba hace un rato, con un club de lectura, acerca del prototipo de chico malo/ligón. Si este tipo de personaje sigue existiendo es porque el público lo sigue demandando. Paloma también lo ha utilizado en su historia, pero, a sabiendas del poder de influencia que este tipo de personaje puede tener sobre el lector, le ha llenado de valores positivos. Víctor es un hombre ligón, sí, pero que respeta por encima de todo a las mujeres. ¿Una especie de feminista ligón? ¿Podemos aceptarlo? A mí me encanta. Es una de las cosas que más he valorado en la novela de Paloma.

En cuanto a personajes femeninos, y por mucho que diga la RAE, los lectores ya no demandamos tanto lo convencional como lo actual. Queremos mujeres fuertes y no sumisas. En Otra vez a tu lado, Noemí es una mujer que se ha hecho a sí  misma, que entró sin ayuda de nadie en la Academia de Policía y que tiene muy claro, tal y como ella dice, lo que quiere y lo que no quiere en su vida. De origen alemán, es fría como el hielo... Sobre todo para Víctor. 

EL CONFLICTO Y EL CLÍMAX


La tónica del libro es el tira y afloja de los personajes a lo largo de la investigación. Víctor está decidido a conquistar a Noemí, y Noemí está decidida a no abrir su corazón a alguien que le hizo tanto daño en el pasado. 

En la novela romántica, el conflicto debe centrarse en la historia de amor y así ocurre en Otra vez a tu lado, aunque con mucha destreza, Paloma también ha incluido un conflicto secundario en la trama policiaca paralela. 

Como lectores, en Otra vez a tu lado, asistimos a una trama en donde no sabemos en qué momento el protagonista masculino descubrirá qué relación pasada tiene con ella; a una trama que irá rompiendo las corazas que impiden que triunfe el amor; y, por último, también seremos testigos de una historia en la que se debe atrapar al malvado, el traficante internacional que traerá de cabeza a la pareja de policías. 

¿Es predecible la historia de Paloma Pérez? Es una historia de amor. Paloma ha combatido el cliché de predecible añadiendo las subtramas no solo a través de los elementos policiales, sino también usando pequeños misterios en la relación de pareja. 

UNA BUENA FRASE DE AMOR


Los diálogos me parecen esenciales en cualquier género literario, pero en una novela romántica más. No me gustan las novelas románticas que caen en flirteos infantiles o evidentes. Prefiero diálogos inteligentes, dardos ardientes y, a veces, envenenados. Solo me gustan los diálogos que proponen algún tipo de actividad mental a mi cerebro y Paloma los tiene. Además, una novela romántica necesita épicas frases románticas y Paloma, también, las tiene.

Una de las recomendaciones que suelen darse a aquellos que quieren escribir novela romántica es que los diálogos deben reflejar los sentimientos de los personajes. Lo que yo traduzco en que los diálogos deben ser intensos. Y cuando digo intenso, no me refiero a empalagosos, sino que aquello que de las conversaciones surjan chispas. 

Otra vez a tu lado no tiene un solo diálogo descolgado, un solo diálogo de relleno ni un solo diálogo empalagoso. Son conversaciones maduras y bien trabajadas que nos hacen disfrutar mucho más de la acción.

UN LIBRO CON CHISPA


Víctor, el protagonista masculino de Otra vez a tu lado, dice durante la obra que para fijarse en una mujer, independientemente de su físico, necesita que esta tenga chispa. A mí con los libros me ocurre igual. Por suerte, los libros de Paloma Pérez la tienen y, por supuesto, Otra vez a tu lado también, aunque más que una chispa, es todo un incendio de intenciones


| Por cierto, una novela romántica que no me gustó: Hopeless, de Colleen Hoover (de mis primeras reseñas) |


lunes, 30 de marzo de 2020

«Miña nena», de Josefina Novoa, historias de superación en tiempos difíciles.

Miña nena llega en un momento muy importante de nuestra historia, un momento en el cual debemos recordar que ya antes, otras personas como nosotros, tuvieron que enfrentarse a desagradables situaciones. He leído últimamente una frase que dice algo así como: «A mí me mandaron a la guerra. A ti solo te piden que te quedes en casa». Miña nena, la primera novela de Josefina Novoa, no habla de tiempos de guerra, sino de lo que ocurrió después. Habla de toda esa gente que tuvo que levantarse y comenzar una nueva vida lejos de su casa. De toda esa gente que forman parte de nuestro árbol genealógico.

Tiempos de despedida

El primer impulso de admiración que sentí por Miña nena se debe al homenaje que Josefina Novoa hace a su árbol genealógico. Qué valiente el que se atreve a hablar de un pasado familiar complejo como las raíces de un árbol viejo, debido a las idas y venidas de nuestros antepasados para poder levantarse y sobrevivir en una España apagada por completo. La historia de Josefina Novoa enreda personajes de distintas generaciones y, también, de distintos lugares. Partiendo de Galicia, emigranando hasta Venezuela y otros países latinoamericanos, y tocando exóticos enclaves como países del este de Europa. Todos ellos, lugares de acogida.

El segundo arranque de admiración fue a causa de la prosa de la autora, una narrativa muy madura y exquisita, enriquecida con el léxico de aquí y de allá, vocablos gallegos y latinos, concediendo musicalidad a la lectura (Otro libro con modismos: La tortuga que huía del jaguar). Descripciones precisas y cariñosas de cada lugar al que Josefina nos transporta, creando vívidas imágenes en nuestra mente. 

La autora ha estructura su novela, una novela costumbrista con personajes de distintas generaciones (me recuerda a otras novelas como El teatro flotante), intercalando capítulos del pasado y del presente. En el presente, leemos cómo los protagonistas luchan por salvar el negocio que construyeron sus antepasados, un negocio tan dulce como el cacaotero, y, durante las escenas retrospectivas, somos testigos de las historias de superación de quienes construyeron sus vidas tras emigrar a tierras lejanas. Para mayor complejidad de cara a la creación literaria, la autora se ha atrevido a incluir también flashbacks en la acción presente. 

Si somos capaces de leer entre líneas, podremos darnos cuenta de que todas las historias están tejidas sobre historias de amor más o menos intensas. Los herederos de la familia también tienen su propia historia de amor y sus propias luchas, pues, aunque acomodados, la situación política del país y el peligro que corre el negocio familiar, les creará tensiones. Así pues, no es este un libro biográfico que solo documenta lo ocurrido, sino un libro vivo que propone también una trama de acción para el lector.

Josefina Novoa opta a los Premios Caligrama en la categoría Talento (también el libro de Abraham Aguilar, La piedra caída del paraíso compite en otra de las categorías) y merece todo mi reconocimiento y admiración. Leyéndola, nadie diría que se estrena con esta novela, pues parece ya una escritora entrenada en el arte literario. Ha contado algo muy bonito de forma, también, muy bonita. 

La autora y yo hemos estado sorteando cinco ebooks y un ejemplar en papel en nuestras redes, y procedemos a continuación a resolver dicho sorteo. Ganadores: @anamomentsmetro (ebook), @nevergiveup314 (ebook), @joyasliterarias (ebook), @castlewords (ebook), @evafadrique (libro). 


«En sus ojos habitaba el miedo», de Ana Isabel Fernández.

Me sorprenden mucho los autores que se atreven a ir en contra de las reglas de un género y, personalmente, creo que esto es lo que ha hecho Ana Isabel Fernández en su novela En sus ojos habitaba el miedo, una obra de suspense.

Novela de suspense

Una de las cosas que nos enseñó la reina del género negro, Agatha Christie, es que siempre había que comenzar la historia con un muerto en el suelo. Parece que esta regla se ha vuelto imprescindible en muchas de las obras de género policiaco, negro, de suspense y thriller que hemos leído en los últimos años. Y, sin embargo, Ana Isabel le lleva la contraria a la maestra para escribir su libro con sus propias normas. 

Lo primero que me llamó la atención de En sus ojos habitaba el miedo era que no comenzase con un cadáver, aunque sí con una situación de peligro. Esta situación, sin embargo, no va a más y la trama sigue sin un detonante claro. Por el contrario, enseguida descubrimos cuál será la tónica de toda la historia: el estilo narrativo de la autora, otra forma de darle una vuelta de tuerca al género negro. Acostumbrados a capítulos en donde la acción sucede de manera muy rápida y en donde los diálogos prevalecen, En sus ojos habitaba el miedo pausa la narración para explayarse en los detalles, en las descripciones y sobre todo, en la evaluación del mundo interior de los personajes. Se nota que para Ana Isabel sus personajes son muy importantes y, por ello, se recrea en sus pensamientos y emociones sin importarle que esto frene la acción de la trama.

Llegados a este punto, En sus ojos habitaba el miedo se alza como una novela de suspense que sigue sus propias reglas y que nos enseña otro tipo de hacer literatura de género. El argumento va in crescendo, sin prisas, cociéndose a fuego lento. 

La mejor baza de la autora ha sido la agónica atmósfera que soporta a la trama. Sabemos que hay un misterio, que ocurre algo raro, que es cuestión de tiempo que explote el secreto de la adinerada familia Andersson y eso nos mantiene pegados a las páginas. A medida que avanzamos, se van creando conflictos y a mitad del libro, aproximadamente, las cosas comienzan a truncarse más a ritmo de thriller. El final es el punto álgido de la trama que se baja con nuestra espiración final, porque este libro, al final, lo espiramos. 

En sus ojos habitaba el miedo abre la puerta al mundo de una autora que suscita mucha curiosidad. Su anterior novela, Cuando el cielo diga mi nombre, descatalogada en estos momentos, de género urbano, es mucho más emocional y se adentra en la memoria histórica del país, mientras que En sus ojos habitaba el miedo, se adapta totalmente al mundo del suspense. Este cambio de registro es muy atractivo y nos anima a seguir la trayectoria de la autora, tanto en uno como en otro género.

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