jueves, 18 de abril de 2019

El blanco es el color más frío, de John Nicholl.

Este mes he tenido la oportunidad de trabajar con un escritor galés best seller gracias a la mediación de su traductora. El libro no solo tenía el aval de las buenas críticas británicas, sino también una serie de elementos de calidad que hacían imposible rechazar esta oportunidad. He diseccionado la novela en otros medios online, presentándola (aquí) o incluso relacionándola con casos recientes acontecidos en nuestro país: los juicios por los abusos sexuales del colegio de los Maristas (aquí). Pero ahora llega el momento de sentarme en el sillón de mi propia casa y contaros qué me ha parecido esta novela. ¿Merece la pena seguir dándola a conocer en España?



El blanco es el color más frío es una novela dura acerca de los abusos sexuales a menores. De entrada, puede ser un tema que espante a muchos lectores por la anticipación de escenas sensibles. Yo misma estuve entre el grupo de lectores que consideraron seriamente si leer o no la obra, pero finalmente opté por mirar de frente a ciertas realidades.

¿Qué he encontrado en El blanco es el color más frío? La novela es un dispensador de emociones fuertes, pues a lo largo de las páginas el lector sentirá desagradables sentimientos de odio, frustración, impotencia, asco, rabia... Y habrá poco espacio para las escenas felices. Además, al ser un thriller, el ritmo es bastante rápido y cada escena te dejará sin aliento. Creo que para un escritor siempre es más difícil suscitar emociones desagradables que emociones agradables, pues lo negativo está muy relacionado con lo visceral y llegar hasta el fondo de las tripas con unas pocas palabras puede ser un arduo trabajo. John Nicholl llega a las entrañas y te las retuerce. 

Sin embargo, tal y como ya dicen alguna de las críticas que tenemos en lengua inglesa, es importante subrayar que el autor no ha regalado ni un solo detalle gratuito. Ha sido sutil, ya que el tema es complejo y sensible, y en ningún momento se ha recreado en escenas que podrían habernos hecho mucho más daño. Un gran mérito por parte del autor.

Para mí, lo más sobresaliente de la obra ha sido sin duda la coherencia interna de todo el contenido gracias a datos técnicos, fiables y contrastados. El autor fue oficial de policía y trabajó en los servicios sociales de protección a la infancia. Todo su bagaje le ha servido para escribir una obra en donde cada elemento es totalmente creíble: la investigación policial hacia una red de pedofilia, los interrogatorios a menores, los interrogatorios a los sospechosos, el modus operandi de los pedófilos, la mediación de los servicios sociales, el modo de pensar de los pervertidos sexuales... Y me paro justo aquí: en el modo de pensar. Si la parte externa (las investigaciones y los métodos de actuación) es impecable, la parte psicológica es una obra maestra. Cómo piensan los niños que han sufrido abusos... Qué sienten... Por qué no se atreven a contarlo... Qué se dicen a ellos mismos... Fascinante y escalofriante entrar en estas pequeñas mentes infantiles. Pero más escalofriante es aún entrar en la mente del depravado sexual. John Nicholl ha retratado el perfil psicológico de cada uno de sus personajes de forma magistral. Nos ha regalado una fotografía realista, sin censuras sobre lo que se cuece en la mente de los culpables y de las víctimas. Además, no solo se habla de abusos sexuales, sino que también hay espacio para maltratos físicos y psicológicos. El protagonista de la obra da para mucho. 

"Nos ha regalado una fotografía realista, sin censuras sobre lo que se cuece en la mente de los culpables y de las víctimas".

Así que, no podemos negar que el tema crea resistencia: vamos a leer una novela en donde un sádico pedófilo es psiquiatra infantil y tiene a su merced a muchos niños indefensos. Este psiquiatra además tiene toda una red de pedofilia montada y muchos, muchos contactos importantes que le cubren las espaldas. Pero tampoco podemos negar que si logramos vencer esa resistencia, la obra incluso se nos revelará instructiva

Y por último, comentaros que este es el tipo de libros en los que parece que nunca se atisba el final. No ves solución posible, como posiblemente no la tengan ninguno de los desagradables personajes que abusan de niños en lo ancho y largo de este mundo. Por tanto, el lector puede suponer que el final va a ser impactante y poco convencional. Llegando a las últimas páginas, yo ya sabía que el escritor tenía varias opciones para resolver la obra, unas más justas que otras. Pero dado que El blanco es el color más frío es un libro de emociones fuertes, el autor se ha decantado por un final de emociones fuertes. Puede o no gustar (porque a mí no me ha gustado mucho), pero está emparentado con el tono del resto de la obra. Así que no hay nada que reprocharle a John Nicholl al respecto.



Por último, quiero resaltar el trabajo de traducción hecho por Rosina Iglesias. Creo que muchas veces, cuando leemos un libro traducido, no valoramos la labor de este profesional que ha hecho posible que la novela sea comprensible para nosotros. Y no debe ser un trabajo fácil, pues cada idioma tiene sus matices y un lector avanzado puede en seguida saber si la obra traducida se lee de forma cómoda o parece más bien reescrita por el Google Translator. En este caso, la novela podría haber pasado por una obra original del castellano perfectamente, y eso es gracias al trabajo que hay detrás. Así que felicidades. 

Vuelvo a la pregunta del principio: ¿Merece la pena seguir dando a conocer esta novela en España? La respuesta es sí.



🔖 Si quieres algo más light, tienes que leer mi anterior publicación AQUÍ.

miércoles, 17 de abril de 2019

Tu sueño hecho realidad, de Chris Guillebeau.


"¿Por qué crear? Porque podemos"

Podría resumir todo lo que vamos a hablar a continuación con esta frase extraída del libro Tu sueño hecho realidad, de Chris Guillebeau. Y es que, ¿por qué deberíamos crear nuestra realidad? Por el simple hecho de que podemos. Aunque la rutina nos aleje de este poder, y las creencias, los juicios y las imposiciones sociales, nos arrastren lejos de ese sueño o realidad que nos merecemos, jamás serán capaces de destruir la capacidad del ser humano de construir su propia historia. 

Hace tiempo comencé a leer el libro del cual quiero hablaros hoy. He tardado tantísimo en traeros esta reseña porque la primera vez que leí a Chris Guillebeau, pensé que era un escritor de esos que hacen libros relatando experiencias de otros. Tu sueño hecho realidad, el libro al que me refiero, incluye muchos relatos de personas que se han propuesto retos para dar sentido a su vida, y eso, a priori, a mí me parece material insuficiente para cerrar y publicar un libro, por ello lo dejé aparcado durante más de medio año en mi mesita de noche. Sin embargo, hace unos meses, al verlo ahí, junto a mi cama, con esa portada azul cielo, y esa promesa irresistible que parece hacernos con el título, volví a creer en él y decidí darle una segunda oportunidad. ¿Habrá logrado convencerme?


¿Cómo puede cambiar tanto la opinión sobre un libro de una lectura a otra? La segunda vez que comencé a leer Tu sueño hecho realidad, conecté muchísimo con él. Chris me pareció más motivador que nunca, y la forma en que el libro está estructurado me ayudó mucho a avanzar en su lectura y conseguir terminarlo con además un firme propósito: tener mis propios retos. 

El libro consta de diecisiete capítulos más tres apéndices. El avance de la lectura se desarrolla como si estuvieses recorriendo un camino: El comienzo, el viaje y la meta. Cada capítulo comienza con una frase motivadora, y suele contener ejemplos de experiencias de otras personas, las reflexiones de Chris, esquemas o cuadros resumen y algún reto o ejercicio. 

Ya he dicho que la primera vez que intenté leer el libro solo vi en él la sucesión de experiencias de distintas personas sobre retos que se habían planteado. Algunos retos eran más ambiciosos que otros, por ejemplo, visitar todos los países del mundo o simplemente, introducir pequeños cambios en el día a día. Pero en mi segunda lectura, la cual me llevó a finalizar el libro, vi que en él había algo más. No es solo la crónica de las experiencias de otros, sino que es un discurso fresco, entusiasta y motivador sobre cómo deberíamos dirigir nuestra vida. El concepto de sueño está manido, y seamos sinceros: nos queda grande. Estoy cansada de que nos repitan una y otra vez que debemos perseguir nuestros sueños, porque realmente en ese eslogan no hay una sola palabra que nos ayude realmente a acercarnos a nuestros sueños, ni a conocerlos si quiera. Pero Chris en esto es mucho más sensato, pues en su libro traduce sueño como reto pequeño y manejable, como un aliciente diario por el que levantarnos y luchar. 

"Haz cada día algo que te dé miedo"

Es posible que la magia de Tu sueño hecho realidad esté en la sencillez de lo que plantea, porque no incita a hacer algo que nos quede grande, sino algo que sea pequeño y esté a nuestro alcance. Además, incluye un montón de ideas (en uno de los apéndices de hecho están todas reunidas) que pueden servirnos. El lenguaje es fresco y cercano, y el autor desprende muy buena vibra. 


Y dado que me parece contagioso el tono buenrollista que emplea este libro, lo recomendaría a personas cuyo ánimo esté peligrando en este momento o a aquellas que estén un poquito desorientadas (incluso si tienen la vida resuelta). ¡Les vendrá muy bien!

En resumen, con Chris no ha habido una tercera vencida, a la segunda se ha llevado el premio gordo. Seguiré muy de cerca las novedades de Sirio editorial con esta línea temática porque creo que tienen muy buen ojo a la hora de apostar por obras de este tipo.


martes, 26 de marzo de 2019

Las cenizas de la inocencia, de Fernando Benzo.

Suena de fondo Petite fleur, de Sidney Bechet. Y parece que Asia va a aparecer de un momento a otro moviendo las caderas suavemente, con un micro entre las manos y su vestido de luces. Asia es uno de los diversos personajes que recorren esta novela al ritmo de jazz, mafias a la española y calles madrileñas. Uno de los muchos que componen esta maraña de sucesos de la cual nadie sale ileso.


Sinopsis |

Es posible que el lector conozca a Fernando Benzo por alguna de sus anteriores novelas o más mediáticamente, por ser exsecretario de Estado de Cultura durante la legislatura de Mariano Rajoy. Pero se hace imprescindible conocer a Benzo por su última obra, Las cenizas de la inocencia, porque ha trasladado el Chicago de los años 40, con todos sus gánsteres y su jazz, a la capital de nuestro país: Madrid. Y lo ha hecho de forma tajante. 

Parece que cuando se habla de España, sobre todo de la España de la posguerra, no se encuentra en ella ningún glamour. Desde luego, qué glamour pueden tener las consecuencias de una guerra, cierto es. Pero también, Chicago se encontraba en plena decadencia por los estragos de la crisis de 1929 y sin embargo, ha llegado hasta el cine y la literatura de forma mucho más atractiva. No hablo de blanquear la historia, de lo cual no soy partidaria. Sino de cómo en España parece haber prevalecido siempre el marco de lo cutre. Como bien indica Fernando Benzo en múltiples entrevistas, los estraperlistas españoles eran al fin y al cabo gánsteres, aunque Hollywood nunca se fijase en ellos.

Me gusta, sin querer perdonarle nada a los años de dictadura, que se haga literatura de posguerra en donde no todo se centra en las consecuencias de la misma. El marco de la novela de Benzo está inmerso, como no podría ser de otra manera, en ellas (el hambre, la escasez de trabajo, las malas condiciones de vida, el miedo, los arrestos injustos...), pero el argumento va por otros lares. El argumento es un thriller español de los 40 con algunos elementos importados (como el jazz), y otros muchos propios. 

Benzo nos muestra en Las cenizas de la inocencia ese país de contrastes que siempre ha sido España y para ello recurre a personajes y lugares encontrados: Lanza, un personaje muy cercano al de El gran Gatsby, con gustos exquisitos, jefe de uno de los dos grandes grupos de estraperlo de la ciudad, y Sampedro, más cercano a un Torrente comedido, jefe del otro gran grupo mafioso madrileño. También los locales que sirven de escenario para la novela parecen contrastar entre sí: el Dixie, el gran protagonista, un local de jazz íntimo y menos pretencioso, y el Pasapoga, un lugar en donde alardear, con más glamour y personalidades de la élite. Incluso el propio Madrid, incapaz de mostrarse indiferente, muestra implacable sus extremos: el de las apariencias y el de la decadencia. 

El libro es muy visual y bien podría convertirse en una película. Es lento y pausado. Alguna de estas pausas me recuerdan a las que se hacían en el cine negro antiguo, y que emanaban suspense. No es una novela escrita con prisa. Hay tragedia y desgracia, pero al terminar la historia, parece salir el sol entre las nubes del cielo madrileño. Y no es un sol argumental, pues dejaré al lector que descubra si la historia acaba bien o mal, sino que es un sol emocional. Los sentimientos de compañerismo, amistad, lealtad e incluso amor, que se han estado forjando durante toda la novela entre tugurios y pesares, triunfan en lo bueno y en lo malo.

Las cenizas de la inocencia, además de un thriller de gánsteres españoles, de épocas malsanas y de calles madrileñas, es una historia de amistad. Los protagonistas son realmente los dos chiquillos que consiguen hacerse socios y amigos entre tanta desconfianza y maleza. Y es que una de las claves de esta novela es el elenco de personajes (y sus lazos), por ello quise comenzar la reseña nombrando a uno de ellos: Asia. Todos los personajes tienen sus propias contradicciones, pues dentro de ellos está el bien y el mal. Incluso se puede llegar a empatizar con alguno que no se debe y llorar el mal final de otros que tampoco se lo merecen. Pero lo que más destaca son las lealtades que se tejen entre ellos.

Las descripciones son crudas, porque Madrid está herido y heridos están sus habitantes. Incluso los que se lucran a costa de la dictadura. Benzo se ha tomado muchas molestias en ajustar bien el lenguaje a la época y en crear paralelismos anafóricos entre la ciudad y sus habitantes. Todo expresa lo que tiene que expresarse. 

Creo que es una obra que sobresale dentro de la literatura de posguerra al traernos una propuesta diferente, alejada del marco más político. Con unos personajes con dicotomías, una ciudad inmortal, y una realidad a la española descrita con elegancia. Muy recomendable.



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