¿Tenéis algún sueño que os gustaría hacer realidad? Los que nos movemos por el mundo de la literatura estamos rodeados de sueños, aunque no lo creáis. Los escritores depositan muchísimas esperanzas en sus pequeños libros, y a veces, sin darse cuenta, también nos hacen a nosotros soñar a lo grande con sus historias. Esto es lo que le sucedió a Paulo Coelho cuando escribió El Alquimista. En un principio solo fue una esperanza agazapada en alguna pequeña librería con la intención de venderse, pero poco después, llegó en forma de huracán a millones de lectores, haciéndoles creer en los milagros, en la magia y sobre todo, en su propia Leyenda Personal. Hoy tengo el placer de reseñar esta preciosa reedición de Planeta de Libros. 


Conservo en esta reseña la imagen antigua de La Reina Lectora.

Me considero seguidora de la literatura de Paulo Coelho y con este serían ya tres libros leídos suyos. La primera vez que escuché hablar de él fue a raíz de este título, pero previamente pasaron por mí El Aleph y El Peregrino de Compostela. Mucho se ha dicho sobre Paulo Coelho y tiene tantos seguidores como detractores. Personalmente, creo que es un autor que hay que entender a través de las sensaciones que sus letras te transmitan. Incluso dentro del género del desarrollo personal es un tipo especial. Para mí no hay otro que se le parezca (y esto es bueno, pero también malo). Las letras de Coelho no son para todos los gustos, porque incluso dentro del misticismo mezcla distintas corrientes y siempre procura rodearlo todo con un halo de magia y exotismo. Digamos que su pensamiento es muy abstracto, y sobre todo, requiere de mucha fe. Por tanto, Coelho o te toca, o no te toca. O te llega, o no te llega. Pero no hay que forzar. 

Poco hay que decir de un libro que habla por sí solo. Su fama le precede. Pero hay que contextualizarle para no llevarnos chascos. De las tres novelas que he leído de Coelho, argumentalmente esta es la mejor. A veces las tramas de este autor se acaban fusionando con el objetivo espiritual y decepcionan en cuanto a historia narrada. En este caso, podríamos decir que El Alquimista es una bonita fábula que se desarrolla cronológicamente y que guarda un inesperado giro final. Cumple la función de novela, aunque con claras influencias de obras peculiares (por lo exótico de sus tramas) como Las Mil y Una Noches.


Sobre todo, El Alquimista es un libro meditativo. Hay una enseñanza dentro de cada capítulo, de manera que si los leyésemos de manera independiente, podríamos extraer algo que aplicar a nuestra propia vida. Es necesario cierto ejercicio de abstracción para encontrar vínculos entre lo que el autor lanza y lo que en nosotros acontece. Yo es un libro que recomiendo leer en grupo, ya que puede ser muy interesante los debates que surjan y los cambios de visión que aparezcan. En mi caso, lo leí en solitario, encontrando muchísimas similitudes con mi propia vida; y posteriormente en grupo, donde íbamos eligiendo cada uno una frase o párrafo para comentar. 

La magia de las pirámides de Egipto, la fuerza bruta del desierto, la delicadeza de los cristales o la humildad de los pastores, son elementos que nos acompañarán durante la obra. Es un relato poderoso porque no necesita demasiada ficción, ni demasiados envoltorios ni florituras. Los capítulos son muy cortos, por lo que es una lectura fluida. Y el estilo narrativo es poético, metafórico.


Puede haber, sin embargo, algunos puntos que entorpezcan la conexión con la obra. Todos los personajes parecen muy místicos, y siempre que hablan, lo hacen de forma enigmática. A mí esto me encanta, porque de ahí extraemos grandes enseñanzas, pero entiendo que un lector poco habituado a este tipo  de novelas, no empatice en absoluto con ellos. He leído otras críticas que señalan no haberse conmovido lo más mínimo con la obra. Esto ya es a gusto del consumidor. Personalmente, ver cómo una persona se supera a sí misma, rompe con su zona de confort y se embarca en un viaje de autoconocimiento externo e interno, sí me conmueve. Otras críticas dicen que la obra es previsible. Discrepo porque el giro final es bastante inesperado. En todo momento sabemos que el protagonista debe llegar a un destino, pero cuando llega, las cosas cambian. Al fin y al cabo, lo que  es arriba es abajo, y el fin también es el principio, ¿no? 

Probablemente, el gran obstáculo que aleja a muchas personas de este libro se encuentra en los personajes y en la parte mística del relato. Los personajes se dibujan muy inalcanzables y en ocasiones, planos. Además, el componente mágico que Coelho otorga a todas sus obras puede parecer incoherente a algunos lectores y la intensidad del relato en forma de reflexiones y enseñanzas, se puede interpretar como paja innecesaria y divagaciones del autor. Por eso es muy importante saber qué se va a leer. Este libro contiene sobre todo mensajes, y los personajes son el recipiente de ellos, por eso, no llega a ser necesario en muchas ocasiones describirlos demasiado u otorgarles de una personalidad carismática. Ellos son el mensaje, y nada más. 


En conclusión, este es un libro que habla sobre un tesoro, y nuestra misión es encontrarle. Es posible que algunos elementos nos chirríen con respecto a las novelas al uso, pero no hay que olvidar que el objetivo de la trama es envolvernos con la magia de los posibles. ¿Encontraremos en él nuestra Leyenda Personal? ¿Volveremos a soñar a lo grande? Sea cual sea nuestra misión (muchos de nosotros ni si quiera la sabemos aún), recordad que toda búsqueda, toda pisada, conlleva, inevitablemente, un encuentro, y un destino. Y será el apropiado. Ya lo veréis.