viernes, 16 de noviembre de 2018

Un viaje fascinante, de la mano de Leo Mazzola.

Hoy me he levantado azorada, salté prácticamente de la cama, y fui corriendo a través del jardín, porque tenía un presentimiento. He pasado la noche soñando con grandes edificios triangulares, que se alzan hacia el cielo entre la niebla espesa. Una figura humana, cuya silueta solo puedo intuir, me habla del poder de los sueños, de la necesidad de escucharlos y conocer su significado, pero yo sé que, como la mayoría de los mortales, habré olvidado casi todo al despertar. 

Afortunadamente, conozco bien el lugar al que debo dirigirme cuando uno de estos pálpitos me asalta. Los pequeños reflejos, lejos de evaporarse con la luz del sol, me guían por salones y pasadizos, hasta mi lugar favorito del palacio: La Sala de los EspejosSabía bien que algo nuevo estaba reclamando mi atención desde allí, y un pequeño destello blanco y dorado confirmó mis sospechas. Un rostro de mirada amable, y sonrisa pícara, me contemplaba desde el otro lado del espejo. Un día os contaré la historia de este mágico cristal, por ahora baste decir que aquello que en él se refleja, requiere de toda mi atención.

Por eso, cuando recordé las pirámides, los sueños, las nieblas y el misterio, me alegré de comprobar que el causante era un viejo conocido. Sonreí y di la bienvenida a mi nuevo huésped, Leo Mazzola.


Leo Mazzola acaba de publicar Sueños de Luna, su cuarta novela. Un thriller romántico que, además, como es habitual en sus obras, nos propone un viaje único y fascinante. Dejemos que sean sus propias palabras las que nos expliquen mejor todas estas cuestiones.




Cada novela siempre es un reto respecto a la anterior. En Atrapada en Venecia, ya emprendí el camino de añadir el misterio y la intriga a la novela romántica convencional. En Sueños de Luna he querido dar un paso más y combinar el thriller con el romanticismo, aunque con un mayor protagonismo de este último. 



Escribo sobre aquello que me atrae, que me seduce, y pienso, no sé si acertadamente, que eso mismo también les interesa a mis lectores.

A mí me encanta viajar, y además, cuando leo una novela, agradezco que me transporten a otros lugares, y que me aporten conocimiento, sabiduría, además de transmitirme los sentimientos de los personajes y las emociones de la trama.

Efectivamente, estoy fascinado por Venecia y por Egipto, y, por ello, han sido el escenario principal de dos de mis novelas. Y puedo decirte, además, que toda la exhaustiva documentación que se aporta en ellas, ha sido recogida in situ, conociendo a fondo dichos lugares.




Quizá pueda parecer algo engreído, pero lo cierto es que no me inspira ninguno, es decir, no tengo a ninguno como referencia. Todo aquello que he leído habrá dejado su huella en mí, y de todos habré aprendido. 

Mis lecturas son de géneros muy variados. Me gusta mucho la novela histórica, la ciencia ficción, la novela negra…, y, en todas esas novelas, agradezco que el romanticismo esté presente, y que las emociones y los sentimientos fluyan entre los personajes.



Sinceramente, no sé qué más podría hacer para que los hombres leyeran romántica. Mis dos primeras novelas forman una bilogía cuyo título es Amores Prohibidos. Diario de un hombre. Siempre pensé que, por su argumento, por ser un personaje masculino el indiscutible protagonista de las novelas, además de otros seis femeninos, por tratarse de una temática con bastante contenido erótico y narrado de forma muy explícita, donde además están presentes temas como la infidelidad, las relaciones a través de internet, el cibersexo, el mundo swinger… Una bilogía donde el romanticismo más idílico y platónico se armoniza con la lujuria más lasciva…

Pues nada, quienes me leyeron fueron mujeres. De hecho, me consta que varias de ellas insistieron a sus respectivos maridos o parejas en que debían leerla (por algún motivo que no llegaron a confesarme). Ningún lector masculino se ha puesto en contacto conmigo para comentar algún aspecto de esas novelas, todo lo contrario que ellas.



Sin lugar a dudas, Alejandro, el protagonista de Amores Prohibidos. Diario de un hombre. Es mi alter ego. Muchas de mis lectoras han llegado a pensar que se trata de unas novelas autobiográficas. Reconozco mi complicidad en esa percepción, ya que Alejandro es un personaje de mi misma generación, arquitecto de profesión, divorciado, con dos hijos varones…, todo ello coincidente conmigo. Pero solo se trata de un juego que he provocado en el lector incitándole a preguntarse qué parte de aquello que está leyendo es real y cuál es ficción, dado que no oculto que la bilogía se alimenta de vivencias y experiencias personales.



Cuando publico una novela, suelo tomarme un tiempo antes de imaginar tan siquiera un nuevo proyecto. Me implico tanto en la trama y en los personajes, cuando escribo, que me resulta imprescindible dejar pasar unos meses antes de embarcarme nuevamente en otra historia. 
Es algo así como el período de duelo posterior a una dolorosa ruptura sentimental, necesario, en todo caso, para cicatrizar las heridas y prepararse para afrontar la posibilidad de un nuevo amor.

Precisamente este tema surgió hace unos días en la primera presentación de Sueños de Luna. Un escritor que estaba presente entendía que hubiera un pequeño período de «reflexión» (como él lo llamaba) antes de comenzar una nueva novela, pero para idear un nuevo argumento y planificar su trama. Según comentaba, él ya estaba pensando en la novela siguiente antes incluso de terminar la que estaba escribiendo en esos momentos.

Me gustaría que fuera así, acortaría los tiempos para publicar nuevas novelas, pero me resulta imposible. Soy como un actor de teatro que interpreta a todos y cada uno de los personajes de su novela, y lo hago sumergiéndome totalmente en su papel, como si lo estuviera experimentando en mi propia piel. Sé que te resultará difícil de creer, Eva, pero hay una escena en esta novela en la que Héctor, uno de los personajes masculinos, derrama, sin darse cuenta, una lágrima que cae sobre su taza de café, mientras está intentando convencer a su expareja, Alba, para que vuelva con él. Es una escena muy tensa y emotiva, que sucede en una cafetería, sentados ambos alrededor de una mesa.
En realidad, no imaginé ese suceso. Mientras estaba escribiendo la conversación entre ambos, era tanto el dolor que sentía interpretando a Héctor, que, sin querer, una lágrima brotó de mis ojos y cayó sobre el teclado del ordenador. Pensé que si me sucedió a mí, bien le podría haber pasado a él, así que lo incorporé en la novela como te he relatado.

De ahí esa necesidad de recuperación emocional después de terminar de escribir una novela. Aún tengo muy presente todo lo experimentado por cada personaje, y necesito una «terapia de desintoxicación», por llamarlo de alguna forma, para poder concebir e ilusionarme nuevamente con otra historia y nuevos personajes.


¿Os ha gustado conocer mejor a Leo Mazzola? Si os ha parecido interesante y queréis conseguir su última obra, Sueños de Luna, podéis hacerlo pinchando en la imagen bajo estas líneas. También podéis seguirlo en sus redes sociales, para no perderos nada sobre su trabajo y sobre sus próximos proyectos.







8 comentarios:

  1. Majestad,
    No dejas de sorprendernos y traernos autores y obras, ahora no puedo, pero más adelante me lanzaré a conocer mejor al autor.

    Besitos cielo 💋💋💋

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  2. Gracias por compartir este careo amistoso con este escritor del que yo, personalmente, no conocía ni nombre ni obra alguna.
    Un beso, MiLady.

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  3. ¡Hola! Interesante entrevista no conocía al autor y realmente me ha gustado su forma de pensar en algunas preguntas. ¡Saludos!

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  4. No conocía al autor, pero al menos por lo que me queda de año no puedo apuntar ningún pendiente más. Quizá me a ime más adelante. Besinos.

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  5. Muchísimas gracias por esta maravillosa entrevista, y por la fantástica introducción que la ha precedido. Me encanta tu Sala de Espejos, y me veo perfectamente reflejado en ella. Un abrazo enorme, Reina.

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  6. ¡Me ha encantado tanto conocer a Leo como saber sobre sus libros! Lo cierto es que su lectura promete ser muy interesante. Me lo anoto, además confieso que siento mucha curiosidad por leer el género romántico escrito por un hombre. Hasta ahora solo conozco a un autor masculino que ha tocado este género además con mucha sutileza y mezclándolo con fantasía, y se trata de Cartas a Thyrsá, la Isla, de Ricardo Reina.
    ¡Besos! :D

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  7. ¡Hola!
    Me encanta el diseño de esta entrada, la caricatura del autor esta genial, no lo conocia pero fue una entrevista bastante amena, gracias por compartirla.

    ¡Nos seguimos leyendo!

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  8. ¡Hola bonita! Me ha encantado la introducción a la entrevista *_* y bueno, toda la entrada en general, pero eso me ha llamado mucho la atención. No conocía nada más allá del nombre del autor, así que gracias por acercarnos a él un poco más. Espero leer algo de él en un futuro.
    Un besito.

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