Abraham Aguilar es un escritor natural de Lleida que, bajo el sello de la editorial Caligrama, ha publicado un thriller histórico titulado La piedra caída del paraíso. Y se ha metido en un buen jaleo. Hay que tener mucha convicción para escribir una novela sólida y coherente que enlaza dos de las leyendas menos sólidas y coherentes de la Historia: el Santo Grial y la leyenda cátara. Los mitos que circulan alrededor de estos hechos históricos hacen bastante difícil diferenciar la información veraz. Y además, esta información es la que debe sostener un argumento tan adictivo como el mismísimo Código Da Vinci. Pero Abraham no se ha dejado achicar. 



La piedra caída del paraíso revela secretos desde su propio título, pues tan preciada piedra no es ni más ni menos que el Santo Grial. Pero vayamos por partes. 

En la localidad de Terrasa se han encontrado dos cuerpos muy peculiares. Uno de ellos data de varios años atrás. El otro, acaba de ser asesinado hace apenas unas cuantas horas. Junto a ellos, una cruz occitana descansa plácidamente. Así podría comenzar el argumento de cualquier novela policiaca si no fuera porque veremos involucrados a un Catedrático en Historia, un ladrón de arte medieval y hasta a un multimillonario obsesionado con la eterna juventud. 

Durante la lectura me he preguntado en varias ocasiones cómo es posible sentir tal adicción a ella si el autor ha decidido eliminar los principales misterios. Es decir, el autor en ningún momento juega con el misterio de qué objeto será el Santo Grial ni tampoco se preocupa por mantener muy oculto al asesino de las muertes que detonan la historia. El autor está más empeñado en alcanzar la leyenda cátara y en ponernos en contacto con ella, y lo consigue de igual o mejor forma que si hubiese decidido jugar con el Santo Grial o con el asesino como anzuelos principales del argumento. 

Para mí, este es uno de los puntos fuertes del libro: que Abraham no repita la tendencia literaria en los thrillers históricos, en donde por lo general, encontrar al causante (de, por ejemplo, una serie de muertes) o descubrir cierto objeto, es el hilo conductor. En La piedra caída del paraíso sabes qué es el Santo Grial desde el primer momento, pues Abraham te lo describe con todo lujo de detalles y también conoces qué propiedades tiene. A lo largo de las páginas, vislumbras al asesino de los dos hombres descubiertos en Terrasa y te das cuenta de que no tiene mayor trascendencia, pues pronto se deja atrás en pro a otro objetivo mayor. Ese objetivo mayor conecta directamente con los cátaros que son el gran protagonista, entre sombras, de la historia. 


Consumimos La piedra caída del paraíso alentados por todos los datos, historias y curiosidades que se nos van narrando acerca de la sociedad cátara, del Santo Grial, y de otras leyendas que salen al paso. Entretiene e instruye, y sobre todo, ambienta una historia que se vive en primera persona por la magistral destreza narrativa del autor. También leemos La piedra caída del paraíso porque, al igual que en otro gran referente literario, El Código Da Vinci, hay un misterio que resolver relacionado con distintos asesinatos. Porque sí, en este libro también se derrama sangre, a veces, de forma injusta. Pero en verdad, lo que estamos devorando es una novela llena de esquinitas oscuras en donde se oculta esa mística leyenda cátara que importa más que el Santo Grial y que los asesinatos.

Toda la novela tiene un realismo exagerado, no solo porque Abraham se haya basado en emplazamientos reales relacionados con el catarismo en Cataluña, y los haya visitado personalmente para poder describirlos en su obra, sino porque el rigor histórico y los personajes que ha creado, están muy cerca de poner un poco de luz ante tanta leyenda. La pasión con la cual ha creado al profesor Llul, catedrático de Historia, es un buen ejemplo de la precisión cirujana que Abraham tiene para construir personajes. También las contradicciones de Onofre Vila, el ambicioso anciano de Balaguer, y sus deseos tan desesperados como humanos, alertan de una buena intuición psicológica por parte del autor para dar forma a los protagonistas del relato. 


Las tres cuartas primeras partes del libro han sido un verdadero regalo porque hacía mucho que no disfrutaba y devoraba una novela con tal pasión. Quedarse despierta hasta las tantas de la madrugada con tal de mendigar un trocito más de historia es un placer que solo los lectores conocemos. Sin embargo, debo admitir, bajito, porque no desmerece la obra en absoluto, que el final pierde intensidad y un poco de interés, y se descuelga un poco de las rigurosas y adictivas tres primeras partes. El final parece escrito con algo más de prisa y en él se hace presente la ausencia de los misterios que el autor ha rehusado utilizar. Sin el misterio del Santo Grial, ni asesinos que capturar, ni secretos sobre los cátaros. Al final, solo perseguimos los comportamientos de los últimos personajes para cerrar la historia. 

La piedra caída del paraíso participa en los Premios Caligrama y creo que será un buen competidor. Se mantiene en los primeros puestos de sus categorías en las principales plataformas de ventas y la mayoría de lectores coincidimos en que Abraham ha construido un thriller histórico a la altura de los grandes best seller. No podemos olvidar tampoco que esta es la ópera prima de un escritor que dará mucho que hablar, pues si ya ha conseguido hacer esto con su primera novela, no soy capaz de imaginar qué vendrá después. Como curiosidad, además, este escritor natural de Lleida, reside desde hace diez años en Australia, desde donde escribe para todos nosotros.