Me he encontrado con un álbum ilustrado, titulado Profesiones imposibles para pintar futuros verdes, del escritor Alejandro del Pino Tortonda, que no me ha sido indiferente. Se puede pensar que este formato de álbum o cuento está pensado para un rango de edad muy específica y, posiblemente, sea así, pero como adulta que soy (aunque no quiera), vengo a reivindicar el valor de este tipo de lecturas.

Profesiones imposibles para pintar futuros verdes es algo así como un bestiario de monstruos (si debemos temerlos, debo decir que Javier Pajuelo, el ilustrador, los ha hecho demasiado adorables 😜) que surgen cuando descuidamos el planeta, pero también lo es de profesiones que no existen y que, si las aprendemos, harían de este nuestro mundo un lugar mejor. No hay más argumento ni conflicto ni inicio, nudo o desenlace en la obra de Alejandro, solo una exposición de ideas claras con un despliegue visual emotivo y extraordinario para proponer ideas a trabajar con nosotros mismos y con nuestros pequeños o no tan pequeños.

Este álbum, que va ya por su segunda edición, es también una oda a la creatividad. Entre los monstruos que perjudican nuestro planeta encontramos algunos como el Enturbiador de aguas, el Devorador de papeleras o la Celebridad noctámbula (sobre la contaminación lumínica). Aunque mi parte favorita es la de las profesiones imposibles. Para descubrirlas, entramos en la Academia Esmeralda. Es como una especie de retiro zen, pero académico, en donde se va a aprender cosas como, por ejemplo, escuchar al viento. 

A mí hay algo que me gusta muchísimo y es coger un papel y un bolígrafo y apuntar ideas (locas, generalmente) que me vienen a la mente. Puede que Alejandro sea un poco como yo, solo que él además las ha llevado al papel y nos permite soñar a todos con ellas. Me ha gustado imaginarme en alguna de las aulas de la Academia Esmeralda. En este álbum solo se te presentan los monstruos y las profesiones, como os digo, no es una historia en sí, pero es más que suficiente para que a partir de ello nazca una narrativa.

Mis profesiones favoritas son: intérprete de animales, cronista de cielos, exploradores de lo desconocido (esto nos hace, además, más valientes), músico de silencios y sembradores de buenas intenciones (por supuesto).

Para terminar, del Pino ha incluido una guía didáctica con propuestas para aprovechar la lectura de este álbum. Todas me parecen muy interesantes.

En resumen, Profesiones imposibles para pintar futuros verdes de Alejandro del Pino Tortonda es más que un álbum ilustrado. Es una lista de males a evitar e intenciones a difundir lleno de colorido, personajes adorables y una creatividad libre y sin límites. Una propuesta que no te cuenta una historia, pero que te anima a desarrollarla. Un tipo de proyecto con el que no me había cruzado antes y que me ha dejado más soñadora de lo que ya soy.

Mis felicitaciones, Alejandro.