Un libro cortito titulado La restauradora, escrito por Carmina Jiménez Varona y editado por Almuzara. Todo él versa alrededor de la restauración de un Cristo del siglo XVI que parece ser atribuible al gran Juan Martínez Montañés. Se ha encontrado en un pueblo de la Andalucía interior y las fuerzas vivas del mismo no han perdido la oportunidad de pedir la subvención pertinente para poner en valor la que podría ser su joya de la corona.

Toda la obra emana arte por los cuatro costados. Susana Leyva, la protagonista, es una joven restauradora que ha tenido que estar trabajando de aquí para allá porque poder vivir de la deriva artística, ya se sabe, es bastante difícil. Porque el mundo, además, está en general complicado. Y los alquileres no ayudan. Vive con su padre y su pequeño y conflictivo hermano. Y ahora podría cambiar su situación si Montañés es realmente el autor de aquella talla que albergan, con mucho fervor, los feligreses de aquel pueblo de Andalucía.

¿Pero es de Juan Martínez Montañés? He aquí el misterio

Carmina Jiménez Varona escribe muy bien y tiene un amplio abanico de conocimiento sobre arte y cultura. Con Susana entramos en las entrañas del mundo de la restauración, los pasos de la misma y, también, los tejemanejes que en ella se ocultan (como las subvenciones que se piden...). Una mujer de férreos valores y poco sentimiento religioso que, sin embargo, acaba reflexionando no solo sobre la utilidad del arte, sino también de Dios. Diversos personajes la acompañarán en su travesía: las devotas del pueblo, el alcalde, un joven (y apuesto) cura, un concejal con un hijo con una enfermedad rara al que tiene que cuidar solo y otros entretenidos secundarios.

Me ha gustado especialmente esta Rúa del Percebe en este pueblito andaluz y, también, el día a día de los acontecimientos. No es un libro con grandes giros, sí con un leve misterio latente, y en ocasiones parece escrito por don Balbino, un erudito del pueblo, porque se enrolla mucho. Pero es bastante disfrutable, sobre todo si te gustan estos temas.

No os diré cómo acaba, ¡va en contra de mis principios! Así que os animo a leer La restauradora de Carmina Jiménez Varona, premiada, por cierta, por la Diputación de Córdoba con esta novela, para descubrirlo.