Pienso en las similitudes que escuchar una canción y leer un libro pueden tener. Qué sonidos surgen de uno y otro, ya que el del uno es más obvio que el del otro. Y todo me lleva a concluir que la música, en realidad, reside en ti. Que un libro puede sonar más que una canción si te invita al baile de ti mismo. Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda me llegó como algo volcánico y muy sonoro. Nunca había leído nada más ritual y, a la vez, tan heterodoxo. Nada más comenzar a leer dije: «Wow, qué haces, Mónica». Qué tan provoc…
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