Antes de que terminase el año pasado lancé una afirmación en la plataforma de Twitter, así a lo loco, modus operandi habitual en esa red, para decir que una de las cosas más guays que 2020 nos había dejado era la unión entre Jot Down y Deusto Ediciones. Desde Planeta me hicieron de altavoz, y la afirmación loca se volvió un poquito más cuerda porque, ¿en qué cabeza no cabe que la unión de estos dos senséis de la cultura es toda una declaración de intenciones? Y, además, declaración de intenciones con anillo de bodas incluido, aunque, quizás, este anillo tiene más de dilatador anal que de alianza, ya que han abierto la serie de libros (y otras partes de nuestro cuerpo en las cuales prefiero no entrar) con el título El sexo es cultura

Sexo cultura Jot Down

Los seguidores de Jot Down pueden prever qué se van a encontrar en esta colección de libros que, por el momento, tiene dos títulos en el mercado: El sexo es cultura y Cuando éramos dioses. En esta colección se pretende recoger los artículos más destacados, labor que les habrá hecho sudar la gota gorda, porque en Jot Down todo es destacable, de cada temática, escritos por autores de renombre como Amarna Miller, Marta Fernández, Carlo Frabetti...

La cuestión es que una llega sabiendo, más o menos, lo que se va a encontrar, y se ve en la tesitura de tener que rescatar adjetivos de sorpresa, como anonadada o epatada, para describir el estado mental en el que se queda al terminar El sexo es cultura. Cuánta epopeya sexual bien narrada, con salero, desparpajo y rebeldía.

Yo, que no sabía que escribir y follar eran lo mismo hasta que lo dijo Marta Fernández, me hallo ahora que no sé si entro o si salgo de este primer tomo que voy a tener que releer para llegar a todos los matices y a todos los datos aquí expuestos. Porque esa es otra: los datos. El sexo es cultura me ha suscitado ese espíritu ya perdido, obsesión de mis profesores de universidad, de consultar bibliografía para ampliar información. ¿Sabíais que hay un subgénero que se denomina hentai? Sí que lo sabéis porque sois de curiosidad lasciva. Pero ¿sabíais que hay un subgénero que se conoce como shokushu zeme y que es una vuelta de tuerca al hentai

Y es que, ¿puede ser este el gran mérito de los artículos, ahora recogidos en esta colección de libros, de Jot Down? Conseguir prender una llama dentro de nosotros que nos mueva, que nos lleve a querer saber más, a devorar, a escribir, a follar, a rebelarnos, a querer llegar hasta el fondo de nuestro mundo. Como Amarna Miller, que nos lleva hasta las profundidades en su artículo «Entrene su cuerpo para el placer anal».  

Realmente, hasta que no te lo dicen, hay cosas que no eres capaz de ver. Para muestra un botón: me he tragado las reposiciones de Friends como unas mil veces, pero hasta que Diego Cuevas no destacó, en su artículo «En la boca, no», que Carol (la exmujer de Ross) y Susan nunca se besan en la serie, no caí en la censurilla encubierta que hay con la pareja de lesbianas. Desde Jot Down nos dicen las cosas que, de otra forma, no somos capaces de ver.

También es un ejercicio mental, pues crea conexiones neuronales en nuestro cerebro que no existían previamente, como esa que se pregunta si hay alguna relación entre nariz y pene en el ser humano. ¿Dónde estaban ese par de golfas neuronas que se deberían haber hecho esta pregunta dentro de mi cabeza hace tiempo? El doctor cultural Rubén Díez Caviedes lo soluciona en su artículo «Ande o no ande», y yo me puedo acostar tranquila por tener más despendole neuronal en mi cerebro. 

Esto es así, es lo que veis y lo que no veis, es Jot Down en estado puro, son los mejores articulistas que te puedes encontrar en nuestro país y los mejores temas sobre los cuales uno puede reflexionar. Es una delicia, libros para coleccionistas y toda una declaración de intenciones, buenas y malas, para un cuerpo que pide mambo cultural 24/7. 

Ojalá terminar el año diciendo que lo mejor de 2021 ha sido que Jot Down y Deusto Ediciones han continuado unidos en la salud y en la enfermedad.