miércoles, 14 de agosto de 2019

Premio literario de Amazon 2019: Dime que soy yo.

Quedan pocas semanas para que finalice el Premio literario de Amazon 2019, y aún tengo algunas reseñas en el tintero que publicar. Esta es una de ellas, posiblemente, la de la única novela romántica que voy a leer este verano. El género romántico no es de mis preferidos, y menos durante el concurso de Amazon. Sin embargo, he leído muy buenas críticas sobre las novelas de Scarlett Butler y sobre ella como autora, así pues, me he estrenado por fin.


Lo primero que llama la atención de la novela de Scarlett es la naturalidad. Tengo la sensación de que muchas novelas románticas suenan tremendamente forzadas, y es una de las razones por las que no consumo más el género. Por no hablar de los clichés y los esquemas tan predecibles. La historia que ha creado la autora en Dime que soy yo es espontánea, fresca y natural

Hay un romance, sí, porque es el género en el cual se mueve la autora, pero es un romance que aparece tras otro tema de mayor importancia en la obra: la búsqueda de una segunda oportunidad. Beatriz, la protagonista, harta de su trabajo, lo deja todo para irse a un pueblito costero en donde se encontrará con su escritor preferido. Ambos dos huyen de algo, o, andan buscando algo (que en muchas ocasiones viene a ser lo mismo) y colisionan en un paraje precioso dentro de un hostal que pronto se convertirá en su hogar.

La obra sigue el esquema de encuentro, tira y afloja, enamoramiento, conflicto y resolución, pero repartido en dos partes bien diferenciadas: una parte en donde hay más humor y distensión (Beatriz al principio de la novela nos hará soltar muchas carcajada) y otra parte en donde las cosas se ponen feas y el tono narrativo se vuelve más triste. Hay un giro en la obra bastante peculiar que rompe la armonía de la historia de amor y también de lo que el lector espera de este tipo  de historias de amor. 

Como ya dije, es la primera vez que leo a Scarlett y he quedado muy sorprendida. La historia de Beatriz y Diego es sobre todo natural, espontánea. Aunque tiene la secuencia de una novela de romance típica, hay algo de verdadero en ellos dos que hace que todo sea diferente, aparte de un giro que lo remueve todo. Beatriz busca desesperadamente un nuevo cambio de vida, con un humor que te contagia y Diego, más introspectivo, cambia al chocar con el mundo de Beatriz.

Un lugar de ensueño, una segunda oportunidad y dos vidas que tendrán que elegirse incluso ante uno de los acontecimientos más traumáticos que una persona puede vivir. Dime que soy yo es mi novela romántica favorita del Premio literario de Amazon 2019, y está muy bien posicionada en el ránking de Amazon (posición 369).


Sigue mis actualizaciones sobre el Premio literario de Amazon 2019 → AQUÍ.

Secuelas, de Marina Carvalho.

Una vez le preguntaron a Hitchcock qué era el suspense y él lo quiso explicar a través de un ejemplo muy claro: «Hay una bomba debajo de la mesa, y el público lo sabe. [...] El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto. [...]. En este caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense al público». Es decir, sabes que algo va a ocurrir antes de tiempo, puedes saber el qué (como en el ejemplo de Hitchcock) o puede que no. La escritora que hoy os quiero presentar utiliza un suspense cuya resolución desconoces, y lo hace a través de siete historias contadas a través de 26 cuentos más un epílogo. Secuelas es la obra de Marina Carvalho que hoy vamos a analizar.


Una portada de libro austera que esconde tras ella a una autora con bastante personalidad. Me di cuenta de esto en cuanto leí su primer cuento. Marina Carvalho enlaza muchas referencias culturales y elementos muy diversos (por ejemplo, el primer personaje que conoceremos proviene de Afganistán) para crear historias de suspense. Hay agitación desde un primer momento, confusión (el lector llega a un punto en el que no es capaz de reconocer qué está pasando o qué va a pasar) y resolución. Este es el esquema que siguen sus historias, definiendo la forma de escribir de Marina.

Podemos etiquetar este libro como un libro de terror, pero me gustaría volver al tema del suspense. Más que miedo, las historias de la autora crean expectación como lo haría el gran Hitchcock. Son historias cortas y bastante visuales, por lo que tienen mucho gancho cinematográfico. Hay cosas que pulir en las expresiones, pero a mí no me ha molestado durante la lectura. 

También es un libro que contiene crítica velada hacia la violencia instaurada en la sociedad que a veces, incluso, está normalizada. Los personajes suelen estar atormentados por algo o alguien, y esto crea angustia en la historia y en el lector. Le doy la razón, asimismo, al prologuista de la obra cuando dice que cada relato se relaciona también con el futuro. Cada personaje espera un mañana mejor, la esperanza de que más adelante las cosas cambiarán, topándose una y otra vez con la piedra de Sísifo. 

Estoy gratamente sorprendida por haber descubierto a esta autora, totalmente desconocida para mí hasta el momento. Su humilde libro se encuentra en Amazon, con dos comentarios de cinco estrellas (próximamente se añadirá el mío) y con muchas posibilidades por delante. La autora tiene personalidad, tiene un buen manejo de algo tan complejo como el suspense y además, controla conceptos tan abstractos como la violencia, la agonía y la tortura psicológica que muchas veces está más presente en nuestro mundo de lo que nos gustaría. Es una lectura bastante ágil.



miércoles, 31 de julio de 2019

Premio Literario de Amazon 2019: Inmemorian.

¡Hola de nuevo, Reyes y Reinas! Hoy vuelvo a la carga con una nueva entrada, porque este veranito estamos bien surtidos de novedades. En este caso, vengo a hablaros de un libro que compite en el Premio Literario de Amazon y que me ha dejado muy buenas sensaciones: Inmemorian, de Ismael Santiago Rubio, un thriller tecnológico que ahonda en esa dicotomía, por todos conocida, de los peligros futuros de la tecnología.


El libro tiene un punto de partida que es lugar común en el género: un desarrollo tecnológico novedoso que pone al alcance de los protagonistas una serie de nuevas posibilidades con sus consiguientes peligros. En este caso, nos encontramos en el año 2093, y el presidente de la prestigiosa empresa Inmemorian, Fisher Dantakis, convoca una rueda de prensa a escala mundial para comunicar su intención de hacer sus servicios accesibles a la inmensa mayoría de la población. Dichos servicios consisten en el almacenamiento de la conciencia de seres queridos difuntos y el posterior contacto con esta. Se abre, pues, un enorme abanico de posibilidades que el protagonista de la historia, Marc, utilizará para «recuperar» a su añorado tío Sebastian.

Lo primero que llama la atención de la novela de Santiago Rubio es su planteamiento, que atrapa poderosamente al lector. Marc se debate entre la moral y el deseo, entre los peligros, de los que su sentido común le advierte, y lo mucho que echa de menos a su tío. Se decantará finalmente por el lado más emocional (lógicamente, porque si no, no habría historia) y decide «cargar» la conciencia de Sebastian en la domótica de su vivienda. No obstante, cuando lo hace, esta le revela que, en realidad, su muerte no fue natural, sino que fue asesinado.

Aparece en este punto de la trama otro elemento fundamental para apuntalarla: un detective chapado a la antigua, Ron Blake, que se encargará de llevar la investigación. Este personaje, reminiscencia de un mundo ya caduco, junto a la ambientación general de la novela, consiguen un efecto que a muchos les hará acordarse de la mítica Blade Runner, y más en estos días en los que aún estamos asimilando que hemos perdido al genial Rutger Hauer. Aunque este libro, igual que hace la empresa Inmemorian en el libro homónimo de Ismael Santiago Rubio con las conciencias de los desaparecidos, puede quizá contribuir a que la desaparición del bueno de Hauer no sea definitiva y recordárnoslo a cada paso que demos entre sus páginas. Pero no solo esto; a mí, personalmente, también me trae a la memoria otro clásico del Premio Literario de Amazon: La Torre de Tesla, de Rubén Azorín. Esta novela participó en el premio en el verano de 2017, quedando bastante bien posicionada, con una historia atractiva y adictiva, como la que cuenta Inmemorian, y por eso le vaticino un éxito similar.

Si se le puede poner un pero a la ficción futurista de Santiago Rubio, quizá sea el ritmo de la narración, algo irregular y a veces predecible. Esto no es algo necesariamente negativo, siempre que esté justificado por detalles de la trama; sin embargo, dado que a menudo es difícil empatizar con el protagonista, sí se echa en falta un giro argumental más repentino que nos sacuda o, al menos, nos conmueva.

Dicho esto, estamos ante un «tecno thriller» muy interesante, que emplea una formula muy buena que lo debería abocar al éxito: la de oponer el dilema moral a la necesidad emocional, para cuya resolución los protagonistas tienen a su disposición una serie de innovaciones tecnológicas que se han desarrollado para transformar la sociedad en la que viven. Ismael Santiago Rubio se desenvuelve en el género de ciencia ficción con notable solvencia, fruto de su trayectoria literaria, y por ello, la lectura resulta ya muy atractiva solo con hacer ese recorrido por las transformaciones existentes y las que se derivarán de las decisiones de los protagonistas. Y si además nos evoca clásicos del cine de ciencia ficción, la elección resulta redonda.




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