Increíble se queda corto como adjetivo a lo que sentí al descubrir la novela de Isabel Romero Casas que, aún no siendo su ópera prima, sí que es su primera vez en la novela histórica. ¡Y menuda incursión! El eco de mi nombre es una ficción histórica sobre el Madrid de posguerra, en donde un personaje femenino fuerte, se va desprendiendo de la venda que cubre sus ojos a causa de una serie de secretos familiares incapaces de obviar. Una novela que me ha mantenido toda la noche en vilo y que es un fiel retrato de la época y, sobre todo, de la coacción que sufrían no solo los represaliados por el régimen, sino todos los españoles y, sobre todo, las españolas que se atrevían a mirar más allá.


El Madrid de los años 50, una herida abierta. 

Mientras que los vencedores se paseaban flamantes por las calles de España, los vencidos tenían que andarse con ojo. Madrid, y todo el país, acababa de salir de una dura represión tras la Guerra Civil española y aún había una enorme herida abierta entre la gente. Independientemente del bando en el que estuvieran, la guerra trajo destrucción para todos, pues era raro quien no había perdido a algún ser querido en la contienda. 

Madrid también comenzaba a expandirse, pero no en cuanto a leyes. La libertad aún era una utopía para muchos, entre ellos, las mujeres. Ya lo dice un personaje de El eco de mi nombre, quien afirma que había sido educada para ser esposa sumida y madre abnegada. Creo que esta frase refleja muy bien el sentir de muchas mujeres de la época. 

Asimismo, el contraste entre clases era patente. Y el odio. Pues todo el mundo veía rojos por doquier, o bien,  opresores. Comenzaba a salir a la calle alguna que otra manifestación y la moda cambiaba, pero no los ánimos. 

Todo esto y más se refleja en El eco de mi nombre de Isabel Romero Casas. Para mí, uno de los puntos fuertes de la novela es la fiel ambientación histórica y local que ha realizado la autora. Pasear por las calles de Madrid de la época e incluso visitar lugares míticos de la capital como el cine Avenida es un lujo y lo ha hecho tan bien que la casa o el rincón desde donde estés leyendo la novela, comienza a oler a las castañas asadas de los puestos de la Gran Vía. 

Además, Mercedes Quiroga, nuestra gran protagonista, forma parte de una familia acaudalada de la época, y es hija del general de la Legión, Rafael Quiroga. Lo cual va a intensificar muchísimo el choque de clases que vamos a presenciar.


Mercedes Quiroga, el personaje femenino fuerte de la novela.

La evolución de este personaje es de Óscar. 

A lo primero que acompañamos a Mercedes es a la prueba de su vestido de novia. Está radiante y flamante. Se va a casar con el hombre del que lleva enamorada desde niña y cuyas familias son íntimas. No podría soñar con algo mejor. Creen en el Régimen, creen en la vida. Son del bando ganador y todo les va bien. Hasta que encuentra una incoherente fotografía en una caja en la que su abuela paterna guardaba poesías... Y su mundo se comienza a resquebrajar.

Tengo que resaltar que Mercedes es una adolescente con un corazón noble, lo cual impide que pueda mirar hacia otro lado a medida que va descubriendo los diferentes secretos familiares. ¡Y es que hay muchos! Aunque atisbamos el primero en los primeros capítulos, aún tendremos que dar varias vueltas hasta descubrir el meollo de la cuestión. 

Con Mercedes no solo viviremos una época, sino también una enorme frustración y represión, y no solo de guerra. También de libertad.


La libertad, nuestro bien más preciado.

El eco de mi nombre es un canto a la libertad. La joven Mercedes Quiroga tendrá que enfrentarse no solo a su padre, el propio general de la Legión y su extrema forma de pensar, sino también al monstruo que descubre en él y a todos cuanto le rodean y que bailan al son de una canción nacional que no permite réplica. Mercedes descubrirá la incomprensión por parte de su futuro marido y, también, la indiferencia de otras mujeres que aun oprimidas como ella, no quieren hacer nada por ayudarse las unas a las otras. En principio... pues la novela guarda un dulce final

Aunque El eco de mi nombre de Isabel Romero Casas habla de la libertad en general, se centra mucho en la libertad de las mujeres y otros colectivos más vulnerables, como el colectivo homosexual. Se habla de cómo les quitaban a las mujeres republicanas sus hijos al nacer en las cárceles franquistas, cómo no te podías quedar embarazada estando soltera, la poca educación sexual general que había, la ley de vagos y maleantes... Incluso lo raro que era para una mujer ponerse pantalón vaquero en los años 50 en un entorno más tradicional. En la novela de Romero, la libertad también se refleja en la moda, otro punto que me ha encantado.


Cuántos secretos puede aguantar una persona.

La novela va de libertad y de secretos. Son estos últimos los que lo ponen todos patas arriba. Los secretos llevarán a Mercedes a Los Antones, Almería, pero también a Ávila, Francia y, por supuesto, a Madrid. 

Tenía cierto miedo, al ser la primera incursión de la autora en el género y en este tipo de tramas, que hubiese un argumento facilón entorno a esto de los secretos familiares. Pero está todo muy bien hilado. Incluso la historia de amor.

A medida que Mercedes va abriendo los ojos, otros también la miran a ella. Por lo que tendremos algunas pequeñas historias de amor entre las páginas que no quitan atención a las traiciones que, sin embargo, por otros lados, va sufriendo Mercedes.

Y junto a los secretos también reside el perdón. Como he dicho anteriormente, el final es dulce y lo es porque Quiroga también aprende a perdonar. A dejar atrás el pasado y embarcarse en el futuro. Porque alguien a quien amaba le pidió que no dejase de luchar...


Lo que comienza con una boda, termina con otra boda.

Otra de las grandes sorpresas de El eco de mi nombre de Isabel Romero Casas es la historia de amor. Comenzamos asistiendo a los preparativos de una boda y terminamos, a pesar de todo lo que va aconteciendo en la trama, en ella. La autora se guarda quién espera en el altar hasta el final. De hecho, cuando entra la novia ya en las últimas páginas a la iglesia, todavía podemos ser engañados sobre la identidad del susodicho... Pues... En fin, es mejor que lo leáis. 

Hay tres grandes historias de amor: una de amistad, cariño y lealtad, otra de pasión y otra de amor verdadero. Todas aportan algo a la protagonista y le enseñan a convertirse en la mujer fuerte que es. Tenemos algunas escenas que nos recuerdan a El diario de Noah y es el amor, también, quien nos lleva a conocer otro escenario desolador como es el Pozo del Tío Raimundo, una crítica social importante que la autora ha querido hacer en la trama.


El eco de mi nombre de Isabel Romero Casas es una fascinante novela histórica del Madrid de posguerra, de un país lleno de contradicciones, silencios y heridas en donde muchos colectivos, como las mujeres, estaban totalmente abnegados. La obra busca la libertad en todas sus formas junto al perdón y trata temas de especial interés como los embarazos no deseados, el robo de niños, la penalización de la homosexualidad... Con una protagonista fuerte, romperemos las cadenas que, seguramente, de haber vivido aquella época, nos hubiera gustado destrozar.