Recuerdo que allá por 2022 reseñé en esta web El mañana nos pertenece de un tal Jaime Pérez de Sevilla. Quedé muy impresionada, ciertamente, por la destreza de este autor dentro del thriller porque escribe como se debe escribir cuando se dispara. Y quiso el destino que nuestros caminos quedasen enredados con algunas novelas más. Así nació el contrato editorial en el que medié para que firmase su salida editorial con Sucedió en Behahambra.
Sucedió en Benahambra es diferente. Jaime vira de un argumento americano a uno nacional, pues decide ahora localizar una inquietante trama en un ficticio pueblo costero andaluz. Que sea costero es muy importante porque lamentablemente es en una playa donde se halla el cadáver de un niño que aún conserva hasta el uniforme del colegio. Aquí ya se deduce una trama dura, pero yo diría, más bien, que es una trama madura, de un escritor que ya sabe lo que hace.
Así es la novela: madura, pausada, medida. Ya no es un thriller. Ahora es un encuentro. Y los encuentros deberían ser calmados. Sobre las aguas de un lugar que no existe, un hallazgo pone a todos los pelos de punta: el hijo del hombre más tarambana del pueblo aparece muerto. A priori, diríamos que asesinado, pues alguien ha tenido la pesarosa idea de atar un peso a uno de sus pies para que se hunda hasta el fondo. Pero el mar es caprichoso y lo ha escupido para que la policía se vuelva, literalmente, loca.
Hay muchísimo que decir sobre Sucedió en Benahambra. Para mí, que he seguido desde el inicio la trayectoria de Jaime Pérez de Sevilla es sobre todo el cambio de tono y de ritmo que cursa ahora su prosa. Esta novela se para en los detalles, se deleita en la investigación y como está tan bien escrita, nos parece un lujazo poder disfrutarla con un ritmo narrativo más cauto. Puede el lector llegar a la mitad de la obra sin grandes giros, pero con un gran disfrute. Y es que a veces se nos olvida que la literatura es eso y que las prisas son otra cosa.
Lo siguiente que tendría que decir sobre la obra es que hay un tratamiento empático y cuidadoso del tema que trata, así como de toda la investigación policial. Es creíble. Estás rápidamente muy dentro. Con un inspector, Félix, entregado y, también, sorprendido por un primer caso espeluznante que nunca antes había tenido que afrontar. Félix además es padre de una niña pequeña que lo pone en un papel mucho más sensible.
Y como no podía ser de otra manera, el caso no hay por dónde cogerlo. Pero a alguien cogen, sí. El principal sospechoso parece ser el propio padre del niño. Esta es mi parte social favorita. Un padre con problemas de adicción y con algunos antecedentes menores por meterse en líos que ha tenido que criar solo a su hijo y un hijo que, a pesar de todo ello, ha salido responsable y ha tenido que crecer antes de tiempo. Su recompensa no llegará nunca, pero es fácil, en estas circunstancias, señalar al padre como posible culpable directo o indirecto. Él lo niega. Él está destrozado. Pero hay muchísimos prejuicios entorno a este hombre. Y esto me parece un experimento social fascinante.
Creo que Sucedió en Benahambra es algo así como una experimento social acerca de cómo se construyen los monstruos. No solo no te ves venir el gran giro de la historia, sino que te queda muy claro cómo algo malvado se ha ido fraguando entre sus páginas. Y en la última página contienes el aliento.
Gracias, Jaime, por escribir la que para mí es como una obra de culto dentro del género. Sin prisas, sin fuegos artificiales, y solo con el poder de la literatura. Sucedió en Benahambra de Jaime Pérez de Sevilla es una novela negra local entre cuyas aguas y personajes se encuentra una fea verdad que te convierte a ti también, lector, que lo presencias, en un verdadero monstruo.
😉Pttss: ¡Jaime también salió en el último número de nuestra revista!

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